22 de enero,
2006
En este 33er
Aniversario de la decisión de la Corte Suprema de Roe vs. Wade y de
su caso acompañante, Doe vs. Bolton, las mujeres continúan
sufriendo daño físico, emocional y espiritual a consecuencia de su
decisión de abortar a su hijo nonato. El mundo también sufre, perdiendo
los dones y talentos de todos los niños abortados que Dios creó a Su
imagen y semejanza. Toda vida es parte del plan de Dios, como está
revelado en Jeremías 1:5:
“Antes de
formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras,
yo te consagré”.
La verdad nos obliga a aceptar el misterio de la vida desde
su concepción, más bien que nuestro muy subjetivo esfuerzo para definir
cuándo comienza. El dudosamente formulado derecho a la privacidad está
mal definido y daña profundamente la dignidad humana y el bien común.
En la
Florida, la aprobación de la Ley de la Salud y la Seguridad de las Mujeres
(Women’s Health & Safety Act) y la Ley de la Notificación a los Padres del
Aborto (Parental Notice of Abortion Act) son prometedoras en la batalla
para disminuir los abortos. Con el aumento de financiamientos, los
centros de crisis de embarazo pueden proveer y proveerán apoyo emocional y
económico a las mujeres que experimentan un embarazo no planeado. Aún
cuando el número de abortos en los Estados Unidos está disminuyendo, más
de un millón de nuestro hermanos y hermanas en Cristo son asesinados en el
seno materno cada año, incluyendo 90,000 anualmente en la Florida.
Una
nueva amenaza para la vida pre-natal es la prueba genética, tentando a los
padres a abortar cualquier bebé que no se considere perfecto. El
mandamiento amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos exige que toda
vida en todas las etapas tiene que ser protegida, particularmente aquéllas
con necesidades especiales. “Nosotros no somos algún producto casual y
sin sentido de la evolución”, señaló el Papa Benedicto XVI en su Misa de
Investidura. “Cada uno de nosotros es el resultado de un pensamiento de
Dios. Cada uno de nosotros es deseado, cada uno de nosotros es amado,
cada uno de nosotros es necesario”.
Por
cualquier mujer u hombre que ha sufrido la separación de la Iglesia por un
aborto, los animamos a llamar a la línea telefónica de ayuda del Proyecto
Rachel (Project Rachel help line) en todo el Estado* para asesoramiento
confidencial. Todos hemos pecado en contra de Dios alguna vez en nuestra
vida, mas El es “lento para la ira, rico en misericordia”. La
reconciliación con el Señor trae paz y sanación.
Le
damos la bienvenida a las indicaciones de que, en nuestro país, más
ciudadanos prefieren que el asunto del aborto le sea devuelto a los
Estados, ya que el nonato encontrará una mayor protección que la que ahora
existe bajo la decisión de Roe vs. Wade. Le hacemos un llamado a
todas las mujeres y hombres de buena voluntad para que se unan a nosotros
en oración por el día en que las leyes que violan el derecho a la vida
sean echadas a un lado o anuladas.
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Arzobispo John C. Favalora
Arquidiócesis de Miami |
Obispo John J. Nevins
Diócesis de Venice |
Obispo John H.
Ricard, SSJ
Diócesis de Pensacola/Tallahassee |
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Obispo Robert N. Lynch
Diócesis de St. Petersburg |
Obispo Victor Galeone
Diócesis de St. Augustine |
Obispo Gerald M.
Barbarito, JCL
Diócesis de Palm Beach |
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Obispo Thomas G. Wenski
Diócesis de Orlando |
Obispo Auxiliar Felipe J. Estévez
Arquidiócesis de Miami |
Obispo Auxiliar John G. Noonan
Arquidiócesis de Miami |
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