22 de enero,
2007
Al cumplirse
otro año del continuo ataque contra la vida de los no-natos, iniciado
por las decisiones de infausta memoria de la Corte Suprema, Roe vs.
Wade y Doe vs. Bolton, lloramos la pérdida de casi 50
millones de hermanos y hermanas en Cristo que han muerto prematuramente
por medio del aborto. No podemos echarnos para atrás en la lucha para
obtener el reconocimiento de cada bebé en el vientre materno como un
individuo único creado por Dios, y no simplemente como una parte del
cuerpo que puede ser desechada cuando se desee.
Las leyes son
creadas para asegurar una sociedad justa y cortés, que reconozca el
bienestar común, pero que también garantice los derechos de los
individuos. El ser humano debe ser respetado y tratado como una persona
desde el momento de la concepción; y, por lo tanto, desde ese mismo
momento sus derechos como persona tienen que ser reconocidos, entre los
cuales – primera y principalmente – se encuentra el derecho inviolable
de cada ser humano inocente a la vida.
En cada uno
de los dos últimos años, los abortos reportados en la Florida pasan de
los 90,000. Las encuestas nacionales indican un continuo declinar del
apoyo a un acceso ilimitado al aborto, y tenemos la esperanza de que las
leyes aprobadas en la Florida pronto sean fructíferas en reducir el
número de abortos en este estado, como lo han sido en otros.
Como hemos
hecho por muchos años, invitamos a todas las mujeres que necesitan ayuda
en su jornada durante el embarazo, a que se pongan en contacto con la
Iglesia para ser referidas al Proyecto Gabriel o a un centro de crisis
de embarazo. Ustedes no están solas – hombres y mujeres de buena
voluntad han amado a las mujeres embarazadas y a los niños y se han
preocupado por ellos, y siguen haciéndolo. El Papa Benedicto XVI, en
una alocución dirigida a las autoridades civiles de Roma el día de Año
Nuevo del 2006, declaró, “hay que tener cuidado de que a las mujeres
embarazadas que se encuentran en condiciones difíciles no les falte
ayuda material, y de que los medicamentos que de alguna manera encubren
la gravedad del aborto no sean presentados como una opción en contra de
la vida”.
Como todos
somos seres humanos imperfectos, algunas veces no hacemos las decisiones
correctas en la vida. La misericordia, el amor y el perdón de Dios se
ofrecen en el Sacramento de la Reconciliación. Alentamos a todos los
hombre y mujeres que han sido partícipes en un aborto, a que busquen la
paz que Dios les ofrece a todos los que se la piden. Elogiamos al
Proyecto Rachel (Rachel’s Project) y a la Viña de Rachel (Rachel’s
Vineyard) por aquéllos que han estado envueltos en un aborto.
En señal de
nuestro continuo compromiso a cambiar los corazones y las mentes y a
decir la verdad sobre el mal del aborto, hemos producido una
presentación disponible en el LugarWeb de la Conferencia Católica de la
Florida
(http://www.flacathconf.org/aboutabortion/).
Por favor, visiten este lugar y aprendan más acerca de los hechos y de
la enseñanza de la Iglesia Católica sobre el aborto. Que Dios bendiga
nuestros esfuerzos y responda a nuestras plegarias, dándole fin a la
destrucción de la vida humana. No descansaremos hasta que este día
llegue.
Arzobispo John C.
Favalora
Arquidiócesis de Miami |
Obispo John J.
Nevins
Diócesis de Venice |
Obispo John H.
Ricard, SSJ
Diócesis
de Pensacola/Tallahassee |
|
Obispo
Robert N. Lynch
Diócesis de St.
Petersburg |
Obispo
Victor Galeone
Diócesis de St.
Augustine |
Obispo
Gerald M. Barbarito, JCL
Diócesis de Palm
Beach |
Obispo
Thomas G. Wenski
Diócesis de Orlando |
Obispo
Coadjutor
Frank J. Dewane
Diócesis de
Venice |
Obispo
Auxiliar
Felipe J. Estévez
Arquidiócesis de
Miami |
Obispo
Auxiliar
John G. Noonan
Arquidiócesis de
Miami |
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