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Declaración de
los Obispos de la
Florida
en el
35o Aniversario de Roe vs.
Wade
22 de enero,
2008
“...y
también el hombre deberá responder de la sangre de cualquier hombre,
hermano suyo”
Génesis 9:5
Tenemos que seguir proclamándole a la sociedad que el dictamen de la
Corte Suprema del año 1973, Roe vs. Wade, fue erróneo porque no
reconoció al niño en el vientre como un ser humano, sino solamente como
una “posibilidad de vida humana”. En la sociedad civilizada, todos los
miembros tienen que respetar los derechos fundamentales de cada
persona. Refiriéndose al aborto como una “herida profunda” en la
sociedad, el Papa Benedicto XVI destacó, “El derecho humano fundamental,
la suposición de todo otro derecho, es el derecho a la vida misma. Esto
es cierto de la vida desde el momento de la concepción hasta su fin
natural. Por consiguiente, el aborto no puede ser un derecho humano –
es todo lo contrario”.
Tristemente, los abortos siguen
aumentando en la Florida, sobrepasando los números registrados hace
justo cinco años en el 2001 por 10,000, con un nuevo récord de casi
96,000 abortos en el 2006. El fallo de la legislatura al no fortalecer
la ley de notificación a los padres, es particularmente preocupante ante
la crítica judicial lamentando la falta de estandars en la ley. El
testimonio de los padres fue en vano, al describir a su familia
destrozada por los jóvenes, quienes más tarde sintieron su apresurada
decisión. En toda la nación, casi 50 millones de seres humanos han sido
destruidos en el vientre desde 1973, muriendo de maneras que no
toleraríamos si se hiciera a la luz del día.
Aunque el aborto continúa siendo
la ley del país, nos animan los adelantos médicos y científicos que han
abierto una ventana al vientre, como el ultrasonido, permitiéndole a la
madre ver a su hijo creado a la imagen y semejanza de Dios. A lo que se
le ha dado el nombre de “opción” para una mujer, con frecuencia ha sido
no opción, debido a la coerción ejercida por otras personas, a la
sensación de soledad o a la falta de recursos económicos.
Gracias a un sin número de
voluntarios en los centros de crisis de embarazos alrededor del Estado,
y al Proyecto Gabriel – un programa con base parroquial que ofrece ayuda
emocional y física – ¡las mujeres están optando por la vida!
Reafirmamos nuestro compromiso de ayudar a cualquier mujer que necesite
ayuda para continuar su embarazo y dar a luz.
La esperanza se vislulmbró en
el horizonte, cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos confirmó la
prohibición federal de abortos parciales este año, reconociendo así la
humanidad del niño no nato y la pena experimentada por un sin número de
mujeres después de un aborto. Por medio del Proyecto Rachel y de la
Viña de Rachel, la Iglesia continúa ofreciéndoles sanación y
reconciliación a las mujeres y a los hombres que han participado en un
aborto.
Rezamos por el día en que la
corte federal anule sus dictámenes previos y le devuelva esta cuestión a
los Estados, dando lugar a leyes en algunos Estados que han aprobado la
legislación de antemano, y abriendo la puerta para que otros Estados
aprueben la prohibición del aborto. Aunque se ha logrado algún
progreso, no podemos descansar hasta que toda vida, en todas las etapas,
sea respetada y celebrada.
Arzobispo John C.
Favalora
Arquidiócesis de Miami |
Obispo
Victor Galeone
Diócesis de St.
Augustine |
Obispo
Robert N. Lynch
Diócesis de St.
Petersburg |
Obispo
Thomas G. Wenski
Diócesis de Orlando |
Obispo John H.
Ricard, SSJ
Diócesis
de Pensacola/Tallahassee |
Obispo
Gerald M. Barbarito
Diócesis de Palm
Beach |
Obispo
Frank J. Dewane
Diócesis de
Venice |
Obispo
Auxiliar
Felipe J. Estévez
Arquidiócesis de
Miami |
Obispo
Auxiliar
John G. Noonan
Arquidiócesis de
Miami |
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